sábado, 13 de agosto de 2022

"Solo los comunistas sangran"

Preludios (publicado originalmente en julio 17 de 2014)

Moscú corre una carrera contra el tiempo, en medio de denuncias de Kiev de que tropas rusas evacuan sistemas de misiles Buk de la zona de conflicto y que los separatistas afines al Kremlin "borran evidencia" de la zona donde se estrello el MH 17 de Malasyan Airlines con 300 pasajeros a bordo, derribado por un cohete militar.

El diario El País de España cita hoy al jefe del Sistema de Seguridad Estatal ucraniano alegando que operaron los temibles sistemas balísticos Buk M-1 en la zona del siniestro y a la hora del siniestro. Kiev mostró fotografías de los misiles siendo evacuados tras la frontera rusa mientras el regimen de Putin insiste en declararse "marginal" al conflicto y se desentiende de llamar a un cese al fuego.

No es una posición que el Kremlin pueda sostener por mucho tiempo. A la presion de la Union Europea a través de la canciller germana Merkel se une ahora la del gobierno de Amsterdam, que perdio casi 200 connacionales en el siniestro, mientras que cientos de familiares de las victimas esperan en la frontera de Donoestk, junto a la ICAO (Organización de Aviación Civil Internacional) y un equipo holandés de expertos en medicina legal, que se les permita llegar a la zona.

Un equipo de especialistas de la Organizacion para la Seguridad y Cooperacion en Europa (OSCE), que llego el viernes a la zona del siniestro, denuncio que los separatistas les impidieron llegar hasta el lugar del impacto. El embajardor suizo ante la OSCE Thomas Greminge declaro a agencias que "grupos locales ilegales y armados" impidieron su acceso.

Kiev no se queda ahi. No solo acusa a los separatistas pro-rusos de "limpiar evidencias" en torno a las causas del sisniestro, sino de pillaje y saqueo de las pertenencias de las victimas, un extremo confirmado por la dura comunicacion entre .

No ayudan las torpes declaraciones de los lideres separatistas, buscando deslindar responsabilidad. El viernes , el lider prorruso y ex agente de la inteligencia militar rusa Igor Girkin, alias Igor Strlkov, declaro al portal ruso Russkaya Vesna que "muchas de las victimas posiblemente ya estaban muertas antes que despegara el avion". Agrego que "varios de los cadaveres no estaban frescos, que les habian drenado la sangre y olian a descomposición".

Pero la crisis de Moscu no es solo diplomatica, sino ahora mediatica. Los escasos corresponsales de la prensa occidental en la zona reportan obstruccion en las pesquizas por parte de los rebeldes prorrusos y la periodista rusa Sara Firth, presentadora de noticias de la red Russia Today (RT), renuncio alegando haber recibido presiones para distorsionar los hechos en el caso del siniestro.

El caso se Firth no es el único. A principios de año, la presentadora estadounidense Liz Wahl renunció al medio ruso tras la incursión militar de Rusia en Crimea, República autónoma de Ucrania.

Todo un movimiento mediático y propagandistico de opinologos, organizaciones no gubernamentales e intelectuales independientes en cadenas y redes sociales aboga por un cese al fuego israeli sobre Palestina y llora una cifra de muertos similar a la de los pasajeros del Air Malasyan, pero ni siquiera mencionan la necesidad de que Rusia levante el bloqueo militar sobre el area del siniestro, ya ni siquiera para permitir una investigacion, sino para rescatar los cadaveres de la putrefacción.

Y me viene a la memoria una frase escrita sobre el tristemente celebre muro de Brandemburgo, en Berlin: "Solo los comunistas sangran", sólo el comunismo sufre bajas y llora hijos. Los demás, simplemente no contamos.

miércoles, 25 de febrero de 2015

The wolf within us

A Cherokee elder told his grandson once:
"My child, there is a battle between two wolves inside each of us.
One is evil: it's anger, jealousy, greed, resentment, inferiority, lie and selfish.
The other is good: it's joy, peace, love, hope, humility, kindness and truth".
Then the boy though about it, and asked: 
"Old man, which wolf wins the battle?"
The elder replied:
"The one you decide to feed".

sábado, 2 de agosto de 2014

Exilio

El destierro es redondo:
un círculo, un anillo:
le dan vuelta tus pies, cruzas la tierra,
no es tu tierra,
te despierta la luz, y no es tu luz,
la noche llega: faltan tus estrellas,
hallas hermanos: pero no es tu sangre.
 

Eres como un fantasma avergonzado
de no amar más a los que tanto te aman,
y aún es tan extraño que te falten
las hostiles espinas de tu patria,
el ronco desamparo de tu pueblo,
los asuntos amargos que te esperan
y que te ladrarán desde la puerta.
(Del ciudadano Ricardo N. Reyes, durante su exilio)

 
 
 

sábado, 5 de julio de 2014

El mundial del hambre de gloria

No será este el mundial de Neymar Jr. y James Rodríguez. El recrudecimiento del juego duro y la desclasificación temprana le arrebataron su talento y su juventud a unas finales que serán de los afanosos y los hambrientos de gloria, no de los del jogo bonito.
Estas serán las finales de los Robben, los David Luiz y los Di Maria, de empeñosos obreros casi sin cartelera, de los que llegan casi anónimos a poner en la cancha, además de todo su talento y su físico, lo que se necesite para avanzar.
Por eso no convalido el boicot mediático a la clasificación de Holanda, arrancada por Robben a la historia, que no a México, con todo lo que hubo que hacer. Con talento, con sudor, con picardía y -por que no - con algo de malicia futbolística.
Fue malicia, pero no la pretendida mala fe que perseguia su sancion a posteriori del partido, contrasentido similar a la drastica sancion del uruguayo Suarez y la permisiva tolerancia con el brutal ataque a Neymar.
No fue estética pero fue definitivamente futbolística, tanto como "la mano de Dios", y al fin y al cabo menos insípida que esa otra Holanda sin hambre de gloria que venimos viendo desde Italia 90. La Holanda de Gullit y Van Basten, y después la de De Bóer y Seedorf, aquella con todo lo técnico y táctico para ser campeón, pero sin la pasión para campeonar!
Esa es la marca de este mundial: la resolución de hacer todo lo futbolístico, y algo más; de arrancarle al destino la gloria que nos es negada así sea a aventones o a dentelladas.
Al fin y al cabo el fútbol es una pasión que cada quien expresa con la intensidad que la vive, siempre preparado a pagar el precio con aún con la más dura sanción o desclasificación.
No, este no será el mundial el fútbol-magia. Neymar y James tendrán que esperar, pero la gloria los hallará, quizá en cuatro años, un poco más curtidos y quizá con unas 10 libras demás.
Siempre hay un decepcionante España 82 antes de todo glorioso México 86. Sino pregúntenle al mejor 10 argentino de todos los tiempos.
No, la gloria futbolística nunca llega temprano ni tarde, sino cuando es el momento.

martes, 1 de julio de 2014

Una clasificación para Ann Coulter

A minutos de que inicie el partido de octavos de final entre las selecciones de EEUU y Bélgica, y aún con la desagradable sensación en la boca del estómago que me produjo el último artículo de Ann Coulter, empiezo a abrigar el tibio deseo de que el equipo norteamericano gane.
Quienes vivimos es este país diverso, incluyente y abigarrado, necesitamos un  argumento así de irrebatible y definitivo como la clasificación del Team USA a los cuartos para conjurar el reduccionismo elitesco de Coulter y su exclusivo club VIP de ultraconservadores racistas.
Coulter y su club "members only" dicen que el fútbol, ese lenguaje único que compartimos hispanos y estadounidenses, es una señal de "decadencia moral".
Esta singular autonombrada vocera del American Heritage agrega que nadie cuyo busabuelo haya nacido en EEUU mira fútbol y pone como condición de asimilación de los migrantes a la cultura americana "olvidar" lo antes posible nuestro "fetichismo" con el soccer.
Siendo el fútbol soccer un deporte inglés, presumo que es más genealógicamente propio del bisabuelo de Coulter y la minoría angloamericana, que del mundo de migrantes hispanos.
Al final, su ensañamiento sin argumento científico con el fútbol hiede más a su patológico odio a los migrantes hispanos y su desprecio a la equidad de género, que a verdadera convicción en la inutilidad del balompié.
¿Habrá olvidado Miss Coulter que su busabuelo fue tan descendiente de inmigrantes como cualquiera de nosotros? ¿Qué la minoría euro caucásica norteamericana es producto de oleadas migratorias que empezaron con la llegada del Mayflower a territorio Algonquino? ¿Desconocerá que si existe un deporte realmente nativo americano ese debe ser el Lacrosse? Jugué y amé basquetbol desde que tengo memoria; tuve la fortuna de integrar un par de selecciones y de asistir a un par de torneos nacionales; y nunca nadie me conminó a jugar un deporte "más hispano" como requisito de nacionalidad.
El Team USA es la síntesis de la integración cultural del hispano a América y de America a la cultura hispana, un proceso de sincretismo en equilibrio que ha avanzado a pesar de ese puñado de gente ignorante pero poderosa como Coulter que ha tratado de obstruir.
Pienso es esto mientras los avances de Dempsey en terreno belga se incrementan. Estos muchachos afroamericanos, hispanoamericanos y angloamericanos que juegan sin prejuicio ni complejo bajo el estandarte de EEUU no saben la trascendencia histórica y social que tendría su clasificación a los cuartos para reafirmar la identidad inmigrante de los EEUU y liquidar el embuste de que el fútbol y la diversidad cultural son inquilinos no gratos en este país.



sábado, 28 de junio de 2014

Uruguay 0 - FIFA 2

Cayó el seleccionado uruguayo en el mismo Maracaná donde cinco décadas atrás hiciera historia. 
No contra Colombia, que pesé a todos sus méritos fue hoy un mero actor de reparto en la pulseta entre Uruguay y los semidioses de la FIFA, que en cada torneo deslucen el espectáculo rompiendo el balance natural entre el talento futbolístico de las selecciones con acciones extrafutbolisticas abusivas y antideportivas.
No ofende la suspensión a Luis Suárez tanto como el carácter especialmente ruin de la sanción. al final, tengo la convicción de que el problema de Suarez existe, pero lejos de ser un problema disciplinario, es uno de orden psicológico que merecía decisiones de otro orden.
Y es imposible no reparar en la paradójica celeridad sumarial de ciertas sanciones de la FIFA frente a su lenidad permisiva en sancionar otras transgresiones mayores a ese incidente.
Sus decisiones transgreden un principio del fútbol respecto a la preclusión de los fallos del referee y empujan la polémica futbolística fuera de lo deportivo y dentro de un sinuoso campo paralegal, con tribunales que ellos controlan y sanciones que ellos administran sin otro criterio que su discutible noción de justicia deportiva.
Contra eso jugó hoy Uruguay. Contra los poderes extrafutbolisticos que pueden diezmar una selección que ha cruzado las puertas de los octavos de final imponiendo a Uruguay una sanción tan arrogante que sólo puede ser producto de la crapulencia de impunes poderosos, igual que sus controles anti dopaje dirigidos, igual que su pretensión de sancionar al mismísimo Neymar por usar una ropa interior distinta a la del patrocinador oficial del torneo, igual que su condicionamiento absurdo al país organizador para publicitar marcas transnacionales de comida chatarra y cerveza en los campos deportivos.
Es la clase de abusos que por ofensivos vuelven coherentes las incoherencias mas ofensivas y a los incoherentes mas absurdos: Maradona es apenas el demiurgo natural producto de los excesos de quienes sin mayor derecho que leyes de propiedad intelectual discutibles, regentan el bien común de mayor interés mundial, después del agua, la salud y la vivienda.
La FIFA y sus fariseos son una plaga para el soccer mundial, mercaderes en el templo del fútbol traficando indulgencias y tickets a la gloria mientras corrompen la competición con acuerdos económicos que terminan determinando el resultado de los torneos a desdén del talento y los goles.
Quizá, después de todo, no fue Uruguay que perdió hoy, sino el deporte, el espectáculo y todos nosotros. Felicidades a Havelange, Blatter y todos sus acolitos. Hoy el score es FIFA 2-Fútbol 0.

lunes, 16 de junio de 2014

Los oráculos del fútbol y la lógica del gol

Sí hay algo peor, más errático y más incierto que los "analistas" políticos, deben ser los "expertos" futbolísticos. El resultado del partido entre las selecciones de Ghana y EEUU es la constatación empírica de este hecho.
El partido, jugado en Dunas de Natal, abrió con una definición impecable del delantero norteamericano Dempsey, apenas a los 31 segundos de juego.
El gol, ejemplo del pragmatismo que rige en el deporte, fue la criatura del sentido de oportunidad del delantero. No de la historia de su selección, ni de la tradición futbolera de los EEUU - que los galones a este juego los traía Ghana -, sino del hambre de gol de un jugador.
Desde ese momento el partido se tradujo en una previsible pulseta entre la técnica y las ganas; entre el depurado fútbol africano, dechado de habilidad física pulida en canchas de las mejores ligas europeas, y el modesto pero empeñoso soccer estadounidense.
Y entonces los comentaristas, esa plaga que infesta y contamina el espectáculo y el deporte, transformaron el fútbol en interpretación oficiosa y subjetiva de la estética, estadística, historia y meritocracia futbolera.
Fueron 90 munutos de insufrible verborrea y demagogia sobre la "inferioridad" técnica, la escasa disciplina táctica y finalmente el "inmerecido" triunfo parcial del equipo de Jurgen Klinsmann sobre Ghana; y sobre el inevitable e incipiente empate y la posterior y "justa" victoria de los africanos.
Tras el empate de Ghana a los 82, los agoreros declararon sus vaticinios cumplidos y, ya en tono de dioses que revelan el futuro, sentenciaron el partido en favor de los ghaneses. Se cumplían la lógica futbolística, la justicia divina y el orden natural de las cosas: un equipo sin tradición ni cartelera que en un arranque de fortuna "rozó" la gloria por un segundo, no era suficiente para imponerse a la naturaleza superior del otro fútbol, el de la lógica, las estadísticas, los héroes y el sentido común.
Pero a los 86 el juvenil germano-americano Brooks sepultó los paradigmas y la racionalidad de los agoreros que a lo largo de 16 cadenas de la televisión hispana tejían razonamientos sobre cómo la realidad estaba a punto de constatar su depurada lógica futbolística, producto de la experiencia y la intuición de las "vacas sagradas" del fútbol, pero más aún de la lógica del fútbol.
Se olvidaron que la lógica no gobierna al deporte y que, desde las Termopilas hasta el Coliseo en Roma, las únicas estadísticas que cuentan entre dos ejércitos enfrentados son el tamaño del corazón y las ganas de vencer.
Es cierto, EEUU es un país sin tradición futbolística, su soccer carece de la gracia del "jogo bonito", de la disciplina estratégica del "calcio" y sus jugadores del talento estético de otras más meritoria y longevas tradiciones futbolísticas. 
Ahora recuerden esto: si alguna ley gobierna al fútbol, no es la de la prosapia o la meritocracia, sino el sentido de oportunidad y el elemento sorpresa y ambas son cualidades innatas de los norteamericanos.
Traten de recordar, Oh sus divinas Señorías, Custodios de la Lógica Deportiva, que el fútbol son goles y no buenas razones antes de contaminar otra fecha de la Copa con peroratas delirantes de iluminados sobre la imprevisible naturaleza de la voluntad humana.


sábado, 7 de junio de 2014

Toda la energía de Los Andes

La nuestra es una familia boliviana, lo que significa que nos enteramos, resolvimos y asistimos corporativamente a la "semana de la bolivianidad" en el Museo de las Culturas Nativas en Washington. 
Más allá de la previsible sinergia del reencuentro con los connacionales y las danzas nativas, recibimos una grata carga de energía inesperada de la visita de Roberto Mamani Mamani y su nueva serie Suma Qamaña, un nombre que dice mucho del boliviano, pero mucho más del residente boliviano en EEUU.
Bolivia es una mancha demográfica insoslayable en el mapa de la costa este los Estados Unidos. Desde la década de los 60 del siglo pasado, primero las clases medias urbanas y luego la población rural de Bolivia, inmigró detrás del sueño americano, sembrando colonias desde el sur de la Florida hasta Virginia del Norte y Nueva York.
Trajeron con ellos su fuerza de trabajo, su cultura, su arte y una actitud frente a la vida que ha sido su principal atractivo como comunidad, pero también la zona de conflicto en su proceso de adaptación a la disciplina de vida en la Unión Americana: El "vivir bien", traducción de la voz nativa Suma Qamaña.
El boliviano viene de una tradición y una comprensión del mundo que se evade del espíritu de acumulación capitalista, tan propio de la cultura americana, pero que sin embargo abraza la singular paradoja del trabajo duro y el goce pleno como ambivalente religión.
El boliviano trabaja y su prestigio como obrero incansable lo ha forjado apuntalando el desarrollo de áreas neuralgicas del crecimiento del eje metropolitano de la capital, como la arquitectura, la hotelería y el turismo.
Desde la construcción hasta la gastronomía, los bolivianos han dejado una marca indeleble en esta parte de los Estados Unidos y de a poco su cultura se ha hecho parte del patrimonio cultural de este país.
Pero el boliviano también vive bien, adapta y desarrolla su capacidad para la diversión a su entorno y arrastra a sus anfitriones a su lógica de equilibrio entre la fiesta y el trabajo.
De Maryland a Virginia los desfiles y las ferias americanas hoy tienen como infaltable componente la cocina y la danza boliviana.
Por eso era justo preguntarle a Mamani Mamani si su obra recogerá alguna vez esa otra energía de los Andes que emana de ese alrededor de millón de bolivianos que hace medio siglo que contribuye, con su capacidad de trabajo, su creatividad, su arte y sus sabores, en la edificación de una América más diversa.
El arte de Roberto nos dejó toda la energía de sus colores y del sol de Los Andes, pero se lleva consigo la otra Suma Qamaña; esa energía que emana de la "Virginia de los Bolivianos" construida, al menos en parte, con sus brazos de acero, su corazón de volcán y su espíritu telúrico.


lunes, 26 de mayo de 2014

Monumentalidad vacía, ritualidad sin memoria

Domingo 25 de mayo de 2014. Segundo dia del feriado largo por el Memorial Day. Intrigado por  la narración casi publicitaria de su maestra de escuela, nuestro hijo Guillermo arrastró a su familia detrás del rumor de un espectáculo ensordecedor en Washington DC: El gran trueno rodante.

No tenemos más pista que el insistente ruego de Guillermo, que durante todo el trayecto de la visita al Zoológico Smithsoniano el sábado, exigió, demandó, trató de negociar y finalmente rogó por asistir al Rolling Thunder. “Miles de motoqueros envainados en cuero y tatuajes, dijo él, correrán por DC”.
Una oscura mancha muda y gigantesca en el parqueo sur del Pentágono capturó nuestros sentidos al llegar. Mezcla de metal y cuero negro, la concentración-exposición de motocicletas americanas de marca – en su mayoría Harley Davidson –  crece ocupando de a poco los lotes de parqueo del icónico edificio del Departamento de Defensa.
La curiosidad es grande y el parqueo es gratis, así que después del insalvable rito de digitalizar nuestras imágenes en el contexto de esa escena viviente de los Hijos de la Anarquía, nuestra familia emprendió el largo periplo hasta los monumentos nacionales.
Y ahí estábamos, cruzando el puente que une el Cementerio de Arlington con el Lincoln Memorial, indistinguibles entre el éxodo de turistas-fotógrafos y migrantes-tuiteros, entre una monumentalidad ya casi sin otro significado que su dimensión arquitectónica y su extensión física, cuando nos sorprendió el espectáculo.
Entre el rugido de mil motores una colorida y desordenada horda de caballería tomó por asalto la capital. Barbas y tatuajes a lomo de artísticas e irrepetibles esculturas mecánicas. La estética visual del fenómeno embriaga todos los sentidos pero no transmite ningún otro significado que el que las experiencias previas o la imaginación del espectador le asignen.
Hasta que de en medio de la interminable caravana una madre, ¿o quizá una esposa?, le lanzó algo a mi hijo.  Un pedazo de silicona amarilla con una inscripción: “P.O.W. Sgt. Bowe Bergdahl. US Army Afghanistan 6/30/09”. Entonces empezamos a entender.
Marginados por la barrera del idioma y la auto-enculturación, la creciente mayoría de hispanos vivimos emplazados pero sin terminar de conectarnos con este país; atrapados entre el trabajo y las redes sociales, ignoramos el sentido y el significado de un país que le ha dado a sus ritos – vaya paradoja – una monumentalidad y una espectacularidad que distraen de su significación antes que reafirmarla o difundirla.
El trueno rodante es un desfile para no olvidar a los excombatientes de este país; a los soldados caídos (cada vez más hispanos) y desaparecidos en acción; a los hijos y esposos que pelearon bajo esta bandera y bajo estos símbolos cuya monumentalidad embriaga la percepción, pero ya casi no dice nada a una generación de tuiteros que capturan el espectáculo en tabletas y teléfonos inteligentes, pero ignoran la historia, su historia, detrás de la imagen y la circunstancia.
Practicamos una ritualidad intensa pero carente de sentido, ayer asistimos al memorial de una madre que no olvida a su hijo Bowe, prisionero en Afganistán; a las exequias de esos miles que se sacrificaron por ser parte de ese sueño que muchos aun perseguimos, y casi ni nos enteramos.




domingo, 18 de mayo de 2014

Una "oposición" con el síndrome "Pentangeli"

Las actitudes de oposición al gobierno en Bolivia son “asuntos de familia”, incordios entre concordes, de esas reyertas callejeras que se resuelvan trasportas. Son públicas, dolorosas, pero nunca prosperan más allá de la pataleta del hijo ilegitimo o la demanda de reconocimiento paterno del bastardo relegado.

De ahí que personalmente desahucié las posibilidades de cualquier comisión legislativa que pretendiera indagar los crímenes políticos del gobierno de Morales, en tanto dicha instancia estuviera conformada, aun de manera parcial, por diputados que fueron electos y directos operadores del régimen cocalero.
Para contrapuntear con una interesante columna de prensa, referida a las actitudes mafiosas traficadas  a la práctica política por el gobierno del MAS (EL DIARIO, 05/18/14), es necesario apostillar las analogías entre la realidad boliviana y la insigne obra de Mario Puzzo sobre las mafias ítalo-americanas.

La columna en cuestión advierte tras la deserción de la Comisión de la Verdad y Justicia de los diputados Fabián Yaksic (MSM) y Rebeca Delgado (MAS) presiones de orden mafioso, similares a las que el Clan Corleone – protagonista de la obra de Puzzo – operó en la Nueva York del siglo pasado para mantener una campana de silencio e impunidad en torno a sus crímenes.
Y sin duda la asociación entre los diputados desertores y el célebre “Caporegime” de los Corleone, Francesco Pentangeli (o Frankie “Five Angels”), que deserta y traiciona a “la familia” al erróneamente creerse condenado a muerte por “il capo di tutti capi”, es una analogía inmejorable.

Igual que Frankie “cinco ángeles”, Delgado y Yaksic fueron obsecuentes operadores políticos del gobierno, durante una de las épocas más tenebrosas del “régimen del terror” cocalero: El aplastamiento de la insurrección autonómica regional contra el centralismo. Yaksic y Delgado defendieron desde cargos gubernamentales e hicieron apología de la ocupación militar-cocalera en las regiones opositoras entre enero de 2007 en Cochabamba y septiembre de 2008 en Santa Cruz, acusando de separatismo a los dirigentes de las regiones que sufragaron por descentralización político-administrativa.
De la mano del entonces ministro Juan Ramón Quintana, Yaksic comando “in situ” la ocupación militar de Cochabamba y el asedio al Gobierno Departamental que terminaría con el incendio del palacio prefectural. Luego, a razón de esa guerra intestina que consume a este y a todo gobierno que ha logrado el monopolio del poder, ambos se sintieron demás dentro su propia estructura, se desentendieron del gobierno y se declararon “opositores”.

Ejerciendo ya no el encubrimiento legislativo sino el rol de fiscalización, ambos se chocaron con las visibles incongruencias y arbitrariedades del caso terrorismo y terminaron conformando una comisión que reveló no sólo cómo el gobierno urdió una impostura canalla para legalizar su cacería de la oposición, sino además el andamiaje jurídico-político que operó esa cacería y que le dio camuflaje legal al más grande caso de violación de derechos humanos desde las dictaduras militares.
Ya frente al Congreso y en interpelación al ministro de Gobierno, ambos diputados sufrieron un repentino ataque del “síndrome Pentangeli”, renunciando ambos 24 horas después a una comisión que visibilizo la intervención de la justicia y su domesticación para la cacería a la oposición.

Recuerdo bien al consigliere de los Corleone, el irlandés Tom Hagen, reflexionando a Pentangeli sobre sus opciones para enmendar sus infidencias sobre “la familia” al FBI, dejando claro que el suicidio era su única puerta. Le habrá tomado menos que eso a García Linera recordarle a su abogada de cabecera desde hace más de dos décadas, que ella y el ex Viceministro de Descentralización Yaksic fueron demasiado protagónicos de la farsa sobre separatismo, como para serruchar las vigas del escenario, sin auto inmolarse en el corto plazo.

viernes, 16 de mayo de 2014

Hegemonía cocalera, dialéctica intestina y comicios

Para una autocracia populista en control pleno de la economía, la política y lo social, los procesos electorales no son más ese “mecanismo periódico de evaluación cuantitativa de fuerzas políticas en pugna” (PRADA: 05/02/14), ya no son ese rito de recaptura del Estado de la democracia burguesa, sino un dispositivo de reordenamiento endógeno y de resolución de su crisis de legitimidad interna.
Control institucional casi absoluto, sin separación de poderes o contrapesos; un Ejecutivo que controla aun gobiernos autónomos y autarquías reguladoras – incluido el órgano electoral; una oposición política proscrita – en última instancia exiliada o recluida – y, además, un impacto del boom de la coca en la microeconomía que genera estabilidad social en los sectores populares. Eso es hegemonía de Estado.
El problema de la hegemonía institucional es que su poder nulificador no opera sobre las leyes de la dialéctica y que la lucha por el poder, motor de la historia, va a suscitarse en el campo político a desdén de si la estructura dominante eliminó toda alternativa formal o de si incluso anuló toda condición objetiva de alternabilidad. Eso es crisis de legitimidad interna.
La hegemonía genera dialéctica, pugna por el poder al interior de la estructura dominante. Esa es la caracterización del proceso de dispersión de fuerzas que se suscita al interior del régimen cocalero, desde el ocaso del primer gobierno de Evo Morales, en 2009, y cuatro son los niveles visibles de desmarque que su administración sufrió en ese periodo.
La primera ruptura política fue la de las fuerzas políticas afines coaligadas a su primer gobierno. Es el caso del centroderechista Movimiento Sin Miedo, que viendo amenazada su identidad política y su reducto territorial de la ciudad Sede de Gobierno, abandonó la alianza, precipitando el fin del mito del MAS como articulador de la denominada “nueva izquierda” y perforando el espejismo del “control territorial total” del MAS en occidente.
La segunda ruptura fue con la intelectualidad “verde” ligada a las organizaciones indígenas originarias y ONG’s ambientalistas que financiaron la llegada al poder del MAS. La más dolorosa debió ser la deserción de La Comuna, colectivo del vicepresidente García Linera, que puso en evidencia la ruptura entre el gobierno, su intelectualidad elaboradora de historicidad y las organizaciones de base que sustentaban ante la comunidad internacional el discurso de “un gobierno indígena”.
La tercera escisión fue la de parlamentarios electos bajo la sigla del partido gobernante, denunciando que “Evo abandonó el proceso de cambio”. Esta ruptura al interior del MAS no sólo dañó la pretendida “disciplina partidaria draconiana” tras la voluntad del caudillo, sino además precipitó la percepción de “aislamiento” y pérdida de legitimidad del politburó cocalero dentro su partido.
El cuarto quiebre, el más nocivo de la crisis, surgió al interior del Ejecutivo, entre los grupos de poder en pugna por sustituir a la “línea dura” del gobierno. Este foco es el verdadero origen de la insubordinación de sectores como el cooperativismo minero o la COB y de las revelaciones sucias que hacen tambalear al Ejecutivo. Sus operadores son actores intermedios, viceministros, “zares” y fiscales, traicionados y entregados como cabezas de turco para preservar al gobierno del costo político por cinco anos de operaciones de terrorismo de estado en contra de la oposición.
Esa red de infidencias rompió el blindaje que por años impermeabilizó de los escándalos de corrupción la imagen y la percepción del binomio presidencial, dando fin a la marca publicitaria de “un régimen incorruptible y transparente”.
Esta acumulación de desgaste impide a Evo precipitar una crisis de gabinete y le obliga a sellar fisuras convocando a nuevos comicios. La hegemonía institucional le permite anticipar su reedición; le da oportunidad de patear el tablero del poder y reordenar sus fichas con la certeza de que su control de lo jurídico y lo electoral le permiten controlar el proceso y sus resultados.
Pero estos comicios no sólo darán a Morales oportunidad de rearmar el Ejecutivo, sino además de barrer con la disidencia dentro su partido y despojar de representación a sus “rebeldes” en el Legislativo, usando las candidaturas para re-nuclear a sus sindicatos disidentes y potenciar líderes afines dentro de sectores desmarcados de su gobierno a cambio de la vieja moneda de espacios en el Legislativo.
Semanas atrás el disidente del MAS Raúl Prada cuestionaba “¿Qué sentido tienen las elecciones cuando la revolución se ha institucionalizado y cuando la propia oposición ha aceptado su papel subsidiario y sin perspectiva de poder?” (BOLPRESS: 05/02/14). Me apresuro a responder: su sentido es redibujar el mapa del poder al interior de la estructura hegemónica en crisis interna; redistribuir cuotas de poder, castigar a los rebeldes despojándolos de representación y re-domesticar a la disidencia interna condicionando a sus organizaciones y sindicatos con curules.
En suma, asimilar y dispersar la “potencia social” que en los últimos años cultivaron sus errores politicos.
A una hegemonía que no necesita preocuparse por contrapesos o alternabilidad, no le queda ya poder por conquistar o disputar con oposición alguna. Los comicios se transforman entonces en velados ajustes de cuentas entre inquilinos del poder.

sábado, 10 de mayo de 2014

Los cabos sueltos

Pese al monopolio institucional y el vacío de contrapesos, la censura informativa, su eficaz control de medios y el impacto de la Jauja de la coca en la microeconomía, en lo que va de 2014 el régimen de Evo Morales no ha dejado de trastabillar y rodar por la pendiente del descrédito.

Más allá de estadísticas preelectorales, la labrada imagen de una hegemonía post-neoliberal se derrumba en el contrapunto entre el monopolio de coerción estatal y el deterioro de legitimidad interna de su dirección. No hay cortina de humo que distraiga de la crisis gubernamental y ni los intensos conflictos con el cooperativismo minero o los suboficiales de las FFAA, distraen el interés de la opinión pública por llegar al trasfondo de ese reflujo de sucias verdades que trasciende el forado del Ejecutivo.
Del juicio y sentencia al “Zar” Fabricio Ormachea en la Florida a la incriminatoria evasión del fiscal Marcelo Sosa al Brasil y del destape del enriquecimiento ilícito “BOA air catering” a las revelaciones de los arquitectos del “gabinete interventor” para judicializar a la oposición, la estabilidad del gobierno se desploma, mientras por toda explicación su devaluado equipo de propaganda no atina sino a acusar a la oposición de “conspirar” para acortar el prolongado verano político cocalero.
Pero no se acusa de tal complot a cualquier oposición; al menos no a esa oposición domesticada, siempre dispuesta a maquillar la esencia fascista del gobierno secundando falsos debates o dudosos comicios. La acusación es, en concreto, a la disfuncional y radical oposición en el exilio.
Como parte de esa “maléfica” hueste de expatriados, sin chance de redención o beneficio de duda, no nos queda sino apelar a ese sentido común, del que suele abusar la retorica oficialista, para restablecer un mínimo criterio de racionalidad en torno al pretendido “afán sedicioso” de quienes sufrimos la persecución gubernamental.
Y es que el MAS no tambalea por ninguna conjura entre exiliados y el Imperio para “aplastar” la devaluada “revolución bolivariana” sino como resultado de una crisis estructural, una crisis de hegemonía interna, en el sentido gramsciano. Una crisis de discurso y de autoridad, que opera a distintos niveles de esa desagregación política que hace años experimenta el “proceso de cambio”.
Con sus ex aliados en control de enclaves autónomos, “renegados” marginados del gobierno subvirtiendo a sus sindicatos, “disidentes” atrincherados en el Legislativo y “rebeldes” conspirando al interior del Ejecutivo, la estructura gobernante sufre una diáspora política y su dirección ya no es capaz de imponer consenso entre facciones. Es un conflicto interminable y pendular que, a escasas semanas de nuevos comicios nacionales, no le deja restablecer autoridad.
No es la oposición que le pone zancadilla al gobierno. Es Morales que, sin suficiente oficio para rematar sus tramoyas, se pisa los cordones y tropieza con los extremos sueltos de sus intrigas; con el cadáver de sus chivos expiatorios y los resabios insepultos de las purgas estalinistas entre sus verdugos y sus comisarios políticos. Son Villegas, Rodas, Soza y Ormachea, los prescindibles y los excomulgados del MAS, quienes hacen el boquete por donde supuran las pestilentes verdades de un régimen que para perpetuarse en el poder avasalló otros poderes, ejercitó terrorismo de estado y violó derechos humanos.
Evo debe dejar de usar de excusa a la oposición y aprender a atar sus nudos sueltos antes de embarcarse en nuevos comicios; o no habrá padrón, software ni control electoral que pueda garantizar la travesía cocalera, ni chance de culpar a terceros del naufragio político precipitado por su órbita de inescrupulosos fratricidas.
“Atar cabos sueltos”, eufemismo surgido de la certeza de que nauta que no ajusta amarras zozobra en la tempestad, es regla de oro en política. Y viendo en perspectiva las infidencias de esos operadores del MAS, traicionados y ofrecidos en holocausto para preservar al politburó evista, da la sensación de que la nave gubernamental entró en el ojo del huracán sin asegurar amarras.

sábado, 9 de marzo de 2013

Ídolos de sangre y ceniza

No creo en la política como compendio de los caprichos de individuos específicos, así como no creo en la historia como brevario de las hazañas de héroes de la mitología mediática; cual mero registro biográfico de las correrías de ciertos "iluminati" y del danzar del mundo en torno a su monólogo monotónico. 
La política es el resultado de la acumulación histórica y de la coyuntura; de acciones diacrónicas y decisiones no siempre sincrónicas o armoniosas, muchas veces es el efecto final de hechos atemporales sobre el presente inmediato. la política es, en definitiva, acrónica, social y multidimensional y, por tanto, no puede ser comprendida sino como proceso.
Aun los presidencialismos más exacerbados - y estas plagas las hay de derecha y de izquierda, a cual peor - no son sino resultado de intensas acciones colectivas de la historia corta, con profundas raíces en malestares aletargados en la memoria larga de una comunidad. No creo en Pinochet ni en Allende, ni en Castro ni en Noriega; ni en GW Bush ni en Gadaffi como sujetos aislados de la historia; de fuerzas, decisiones e intereses aun mayores. No creo en golpes de estado ni en revoluciones "per se", sino como resultado de luchas entre intereses económicos emergentes y decadentes; entre elites agónicas y burguesías nacientes.
Cualquier otra cosa sería el simplismo de creer que el Tercer Reich, el Stalinismo, Vietnam y Afganistan fueron producto de individuos locos, zafados de la historia, capaces de mover el curso de los acontecimientos, desmarcados de los beneficiarios de sus acciones. No creo en un Lee Harvey Oswald, un Jack Ruby o un
Osama Bin Laden como timoneles ciegos de la historia contemporánea y por eso mismo tampoco creo ni celebro el festín de cuervos sobre el catafalco de los autocratas de turno en este capítulo trágico del estado en Latinoamérica.
Hace poco sostuve que nuestros peores monstruos son, a fuerza de necesidad, creación de criaturas aun peores; que los devastadores titanes son creación de dioses igual de violentos pero peor de abominables, porque su violencia es conciente.
Pobre simplismo el culpar a un Chávez, Correa o Morales de ser los arquitectos de su propia ignominia, cuando son apenas brutos titanes liberados por dioses aun más absurdos, licenciosos, erráticos y arbitrarios. Más aun, flaco favor ayudar a incendiar el fuelle de una polémica innecesaria en la que sus herederos forjan la inmortalidad de y la absolución de pillos igual de ávidos que sus predecesores.
Penoso simplismo culpar a los cancerberos de los desmanes que produjo la mano que sujeta su correa y consuelo de tontos celebrar su partida cual si significara el fin del ciclo perverso que desataron, pero que otros, eternamente impunes y anónimos, gestaron.
La política y la historia son procesos; la perenne puesta en escena de "Un tranvía llamado deseo", lo mismo aclamada hoy actuada por Luke Perry que ayer por Marlon Brando. 

La política es una obra cuya genialidad se debe al autor, no al actor. El Óscar es para Brando, pero la creación es de Tennesee Williams, de la crisis social de la postguerra de Secesión y de la lucha de clases en Norte América.
La política es un proceso eterno sin carne y sin tumba; sus actores son sólo ceniza a las cenizas. 

Son sus detractores y sus epígonos, por igual, quienes forjan, ya por nostalgia o ya por torpeza, su inmerrecida monumentalidad con la mórbida argamasa de sus cenizas y la sangre de quienes se les opusieron.

jueves, 22 de septiembre de 2011

¿Qué hacer? El dilema de la clase media y el Tipnis

Un viejo camarada de la prensa escrita en Bolivia me reprochó hace poco mi absoluto "silencio crítico" sobre la marcha por la defensa del Tipnis y yo excusé mi silencio arguyendo que resultaba igual de indecoroso pronunciarse a favor o en contra de la más importante movilización social contra el gobierno del MAS desde la seguridad del exilio que desde la impunidad del poder político.
Pero si la perorata de los ausentes y los gobernantes suena a demagogia y poco inspira a nadie a decidir nada- le respondí -,  el silencio cómplice o el inocuo "apoyo moral" de las clases medias urbanas; sus marchas de pocas cuadras y su indignación mediática lo son más.
Para plantear con alguna autoridad moral a la clase media qué hacer o cómo resolver el dilema del Tipnis - le dije - habría que estar en cancha, así que yo guardaré prudente silencio. Pero lo que no tiene perdón de la historia - agregué - es estar en la cancha y guardar silencio o "apoyar" de manera simbólica desde la seguridad de las ciudades a una columna de bravos que avanza solitaria en medio de las líneas enemigas.
La marcha del Tipnis está clivando la historia nacional nuevamente. Después de esta marcha, sea cual fuere su desenlace, el país se habrá dividido en dos nuevamente: Los del lado del MAS y los del lado del pueblo.
Le sugerí a mi amigo que tomara una grabadora y un morral y empezara a hacer periodismo interpretativo, a twittear desde la marcha en lugar de postear en FB desde los cibercafés del centro histórico, y le sugerí hacerlo antes que los parásitos políticos de siempre se "plegaran" de manera oportunista a la marcha indígena y la transformaran en el fuelle de nuevas candidaturas políticas a ser vendidas como los "nuevos liderazgos" de la izquierda.
"Si el troskismo magisteril se une a la movilización antes que tú y el resto de la clase media - concluí - tu adhesión valdrá la mitad que un día antes y será igual de simbólica que haber marchado alrededor de la plaza 14 de septiembre.
Pero si don Juan Del Granado y el MSM se integran antes a la marcha - sentencié -, como es previsible que buscarán hacer en algún punto geográfico conveniente y un momento apropiado, entonces tu, los indígenas y la clase media habrán perdido el tren de la historia y lo que pudo ser el crisol de una nueva alianza urbano-indígena, la recomposición del bloque nacional-popular único, terminará convertida en burda plataforma de lanzamiento de una candidatura presidencial del MSM que no termina de convencer de ser una genuina opción al MAS y que hiede a leguas a un "relevo pactado" que consolidará las reformas jurídicas que sostienen al narcoestado y que cubrirá la retirada en impunidad de los carniceros de Plaza de las Banderas, La Calancha y Porvenir.
Sostengo que no me siento en autoridad de decirle a la clase media qué hacer sobre el Tipnis, pero no me abstendré de decir qué pienso que sucederá de no asumir pronto una posición clara en este conflicto.

martes, 6 de septiembre de 2011

Hasta siempre, camarada Tano

Encontré por primera vez a Cayetano Llobet, el socialista, en una vieja edición de Presencia, mientras hacía una tarea escolar sobre la dictadura. Casaca de miliciano, barba y melena generosas, Tano fue inmortalizado por la lente del reportero días antes a los comicios que darían a Marcelo Quiroga Santa Cruz y los suyos el boleto al parlamento.
Reencontré a Cayetano, el analista, de manera casi inconciente en 1990 en la televisión. Camisa y corbata, socialista desencantado de los desmanes del comunismo asiático, algo más liberal, pero igual de vehemente. Su análisis de las noticias en ATB y luego en PAT fueron telón de fondo de las tareas de secundaria y referencia forzada de debate en las aulas de la universidad pública.
Pero fue sólo hasta el conflictuado 2007 que tuve el privilegio de conocer en persona a Cayetano, el autonomista, el estratega, el hombre. Tras el incendio de la Prefectura de Cochabamba, en “enero negro”, me tocó recoger en el papel la retórica magistral de Tano, mientras componía sobre la marcha, en una improvisada pieza de oratoria, los temas centrales del mensaje que el primer prefecto electo de Cochabamba daría tras la intentona oficialista de derrocarlo.
Tras esa primera experiencia, acompañé con regularidad la lucidez de su reflexión. Para los prefectos invocar su voz de augur era condición irrenunciable de decisión, previo a cabildos, paros cívicos y diálogos entre Evo Morales y el Consejo Nacional Democrático – concepto probablemente acuñado por él.
Bajo su intuitiva lectura de las acciones tácticas del MAS y su comprensión dialéctica de aquel momento político, el estado mayor autonómico, usualmente plagado de anodinos palaciegos y otros ocasionales parásitos, se tornaba en un verdadero consejo de guerra.
Su claridad sobre la naturaleza jacobina de la fauna gubernamental y su certeza sobre el escenario de desenlace que sobrevendría era nítida. La opinión y la firma de Cayetano marcaban una línea moral que mantuvieron a raya la lógica transaccional de aquella – Tano dixit – “partidocracia residual” que acechaba a los prefectos.
Sus consejos labraron las victorias del movimiento autonómico. Conocía con suficiencia de cartógrafo las posibilidades de moverse en ese escenario político-militar complejo y entrampado que él mismo definió como “regionalización del poder”.
Las dolencias de un cáncer incipiente y el endiosamiento prefectural alejaron su voz del Conalde. El 4 de julio de 2008 todo lo ganado en esa guerra de guerrillas, planificada con maestría de general cartaginés, se vino abajo con la decisión de apostar al Revocatorio inconstitucional.
Leyendo su autobiografía uno termina de entender por qué Tano fue uno de los escasos políticos que entendieron que ese momento de la historia no tendría un escenario de resolución democrática, salvo que este le conviniera al MAS. Hay que haber estado en Europa en mayo de 1968 y en la Asamblea Popular de 1971 para entender que Morales y García Linera no dejarían el poder voluntaria y democráticamente.
Guardo su imagen de gladiador infatigable arengando a la resistencia a prefectos, alcaldes y cívicos de seis regiones, mientras luchaba en silencio contra su propio enemigo interior; y conservo, honor de honores, sus consejos en las ya más reducidas reuniones de la resistencia al Revocatorio en Cochabamba.
Demasiados paralelos, demasiado en común para ser un epítome objetivo. Criatura de la izquierda puesta por la historia frente la izquierda, otro marxista más para acompañar mi propio desencanto del eclecticismo que recicló, sin pudor, los resabios del bolchevismo castrista, el maoísmo aymara y aun el guevarismo de café, con el sindicalismo cocalero.
Hoy los paralelos son más todavía – el exilio, las propinas, la incertidumbre por lo que dejamos, la amargura por los que perdimos – y sin duda en un futuro breve, serán aun mayores. Lo busqué sin suerte el DC en agosto pasado, tras oírlo vaticinar en CNN el desenlace del gobierno de la coca en la era Sanabria.
Me queda su legado de actitud irreductible frente a las circunstancias, de desafiar a la muerte y perecer con dignidad en la lucha, de no entregarse ni entregar al camarada; de buscar la excepcionalidad y opinar con libertad; de ser consecuente con sus principios, aun sabiendo que podrían ponerle hoy contra la derecha lo mismo que mañana frente a las izquierdas.
La causa autonómica, a la que tanto le dio, le debe a Llobet el desquite. Conflicto irresuelto, insurrección inconclusa, no habrá mejor tributo que el inevitable retorno de la rebelión autonómica, orientada por sus escritos e inspirada por el ejemplo de su actitud irreductible.
Hasta que la historia nos reúna de nuevo, sea en el frente autonómico o en sus páginas, camarada Tano.

sábado, 20 de noviembre de 2010

El pez globo les dice "sardinas" a los tiburones


Algún cívico cruceño de segunda línea aprovechó la ausencia de Luis Núñez para salir a la prensa a vaticinar que "tras ocuparse de las sardinas, el gobierno iría por los tiburones", metáfora con la que intentó graficar que, tras tumbar a los ediles René Joaquino y Jaime Barrón, el MAS la emprendería contra los gobernadores de Tarija, Beni y Santa Cruz.
Enorme petulancia la de ciertos gobernadores, que después de su cómplice cálculo político y su triste desempeño durante el momento de resolución del proceso autonómico, ahora pretenden embanderarse de la resistencia digna y la actitud firme de otros verdaderos opositores para asumir el papel de "los últimos exponentes de la oposición".
La política es como el poker. Puedes blefearle a los demás en una, dos y hasta tres ocasiones, puedes pagar por ver y doblar la apuesta hasta donde aguante el cuero sin rubor ni sudor. Pero al final de la mano, siempre habrá que poner las cartas sobre la mesa.
El CONALDE le blefeó al gobierno de Evo Morales con el "doble o nada" desde 2006 hasta 2009, generando expectativa y simpatía por el desafiante frente al favorito. Pero cuando llegó la hora de mostrar qué tenía en la mano, dijo "no voy". Cuando la definición de la historia impuso "vencer o morir", tres pusilánimes prefectos optaron por la sumisión y la vergüenza antes que por jugarse la continuidad en el cargo a una mano con la que especularon por tres años.
Aquel 2008 se terminaron los peces grandes en el estanque de la autonomía.
Por eso precisamente me resisto a aceptar que Barrón y Joaquino puedan ser considerados un aperitivo de sardinas y que tres gobernadores de nombres y trayectorias tristemente conocidas se las den de fieros tiburones a los cuales el gobierno le reservaría ser el plato fuerte del festín opositor.
Creo que el platillo principal de esta coyuntura fueron los dos alcaldes, resueltos y con perspectiva, a quienes Evo despachó con la premura de quien no quiere encontrarlos el 2011 comandando a dos ciudades declaradamente opositoras. En cambio, los inquilinos de
las citadas gobernaciones son un sobrevaluado plato de pez-globo; el patético testimonio de lo que es no dar la talla cuando la historia llama.
Lo mejor del CONALDE yace en una celda del panóptico de San Pedro convertida en un bastión de dignidad
por la actitud imperturbable de su ocupante ; un lugar de peregrinación para los escasos verdaderos opositores que quedan y hasta el cual la vergüenza no le permite llegar a esas tres barracudas, que negociaron su salida particular a la crisis de septiembre de 2008 a cambio de entregar el proceso autonómico y darle la espalda al amigo y estratega.
Menuda pretensión la de los despojos del CONALDE: ser la atracción principal de una arena a la que su cobardía y vileza les quitó el derecho de entrar.
Estoy dispuesto apostar que hubo más pueblo llorando por Joaquino y reclamando por Barrón, de la gente que habrá en las calles de Santa Cruz o Tarija cuando la factura de la traición al proceso autonómico y a la oposición, finalmente le sea cobrada a sus gobernadores.

domingo, 10 de octubre de 2010

Consideraciones sobre libertad de expresión, censura y estrategia de lucha tras la Ley Mordaza

El lenguaje será siempre una ciencia y un arte en pleno desarrollo. el universo de las ideas y los infinitos procesos de intercambio simbólico jamás habrán de estar restringidos por la semántica oficial, debido precisamente a que la comunicación no está limitada a la palabra o a los intercambios verbales.

La comunicación es absoluta y de ahí nace el principio de "la imposibilidad de no comunicar". No comunican tanto nuestras palabras, como nuestros silencios; no es tan eficaz lo que decimos como lo que callamos y nunca será tan rico lo que expresemos verbalmente como lo que pueden expresar nuestros mil códigos no verbales.

Por eso resulta torpe todo intento de censura a la palabra, manifestación mezquina de la paranoia de control de los poderosos, siempre obcecados con marcar a las ideas la frontera de lo políticamente prudente, afán propio de regímenes que pretenden contener lo incontenible: el pendular del poder y de la historia.

Desde el cristianismo temprano en Roma hasta la literatura durante la revolución cultural china, toda limitación a la libre expresión ha sido el fuelle para forjar nuevos recursos retóricos que han sustituido el facilismo del lenguaje adjetivante por la complejidad de las metáforas y metonimias. Ahí está Gao Xinjiang para mostrar que la literatura de la subversión se puede incubar en el mismo vientre de la bestia.

Pero toda tiranía, y aun las autocracias ilustradas, suelen olvidar lo estéril de acallar a los pregoneros del implacable devenir. Olvidan que no conjurarán su ocaso encerrando a los intérpretes de la realidad, ese criptograma en el que los estados demagogos transforman la realidad para los ojos y oídos de masas desinstruidas y sumidas en una dependencia narcótica de las consignas de la cultura oficial.

Censurar la libre expresión es, en suma, tan absurdo como matar a los gallos pretendiendo así retrasar el amanecer. Acallar a las aves de la mañana sólo logrará que la aurora llegue sin aviso a perforar el vientre de la noche, inundándolo todo y barriendo sin clemencia aun los más periféricos vestigios de la precedente oscuridad.

La leyes mordaza no representan preocupación, sino para aquellos que luego deberán idear cómo silenciar otros cien tipos de lenguajes.

Preocupa más otro principio de la comunicación que dice que "toda relación es, en esencia, una relación de poder". La comunicación es entonces una relación de poder entre quien dice y quien escucha. El equilibrio en esta relación lo establece el nivel
crítico de la mediaciones entre interlocutores, tan capaces el uno como el otro de generar una respuesta a partir de sus competencias culturales, sociales y políticas.

Judicializar la libre expresión no va a evitar que nos comuniquemos, protestemos, satiricemos, ridiculicemos y debilitemos al poder. Lo que si busca propiciar es que quienes hasta ahora han sido aliados naturales en el proceso de transparentar el manejo del poder, se distancien para evitar la sospecha y la estigmatización de responder a intereses político partidarios.

El periodismo boliviano debe asumir que ser periodista es tomar partido a favor de la sociedad civil y que el periodista es un efectivo agente de poder; entender que la defensa de la libre expresión no es un patrimonio de los trabajadores de la información, sino además de legisladores, artistas y ciudadanos. Esa posición purista de emprender la lucha por la libre expresión en distancia de otros sectores de la sociedad civil está llevando al parcelamiento y la sectorialización una lucha cuyo desenlace nos concierne a todos.

Al final, el resultado de un eventual referéndum, con ánforas intervenidas y jueces comprados, con dictadura sindical y voto comunitario en el área rural, con padrón alienado y software Smartmatic en el cómputo, lo pagaremos todos. Una eventual derrota no será la derrota de la prensa, sino de toda la sociedad boliviana que hoy disiente; un país que deberá resignarse al dictamen de urnas y sistemas de cálculo de resultados que travisten a las mayorías en minorías.

Ha pasado antes. Nos ha pasado. El culto mecánico a las urnas pretende soslayar que no existen condiciones para garantizar la administración de los proceso electorales y puede llevarnos a un entrampado proceso de validación del poder de turno.

Debatamos y decidamos todos una estrategia. El tema en debate nos concierne a todos porque el resultado de nuestras decisiones, sea cual fuere el desenlace, lo pagaremos todos.

Es justo que decidamos todos cómo jugar las últimas cartas de la democracia.

martes, 1 de junio de 2010

Deterioro y disenso interno en la era del Estado Plurinacional

Terminada la jauja de los hidrocarburos y agotados los recursos de los fondos de pensiones, las condiciones económicas adversas van revelando la verdadera capacidad de gestión del gobierno de Evo Morales. Los problemas económicos empiezan a visibilizar las tensiones internas en el oficialismo, hasta ahora adormecidas por el derroche de prebendas, y se manifiestan las demandas sectoriales insatisfechas que hasta ayer permanecían subsumidas por la aparente invulnerabilidad del modelo.

De observar el deterioro de la relación gubernamental con sectores sindicales históricamente proclives al MAS, hemos pasado a presenciar las disputas internas dentro de la expresión legislativa del "instrumento político". El más notable: la renuncia de Rebeca Delgado al cargo de Jefa de la Bancada del MAS en la Cámara de Diputados, denunciando "imposibilidad de coordinar con la directiva oficialista de la Cámara Baja". El más bullado: el llanto y el disenso de la senadora oficialista Nelida Cifuentes frente a la decisión cupular de imponer la sede del Poder Electoral en La Paz, cuando Morales había comprometido con su partido que estaría en Chuquisaca.

Cifuentes propuso, a nombre de su región, el cumplimiento de la promesa presidencial de llevar la sede del Tribunal Supremo Electoral a Chuquisaca. La reacción del partido oficialista es una pieza de análisis de las vulnerabilidades del MAS y del gobierno en el manejo legislativo.

Son cuatro los errores que cometió el MAS durante la sesión de la Cámara de Senadores del lunes 31 de mayo, que debatía la Ley del Órgano Electoral Plurinacional.

1. Llevar a debate en plenario una Ley enviada por el Ejecutivo que no fue consensuada con los actores regionales. El planteamiento de la senadora chuquisaqueña Nelida Sifuentes (MAS) pidiendo, a nombre de la Brigada Parlamentaria Chuquisaqueña, la modificación del parágrafo tercero del artículo 11 de la Ley para permitir que la sede del Tribunal Supremo Electoral estuviera en Sucre, dejó en off-side al cardenalato masista en el Senado.

2. Dejar que la diferencia de criterios al interior del partido oficialista se objetive en debate abierto en el pleno camaral. Una cosa es dejar que un proyecto inconsulto llegue a la Cámara y que este desate las previsibles diferencias al interior del oficialismo, pero extender por dos horas el debate de posiciones, hasta llegar a las recriminaciones entre senadores oficialistas, se constituye en una muestra de falta de oficio parlamentario.

3. Prolongar el malestar y la polémica hasta permitir que el tema salga del hemiciclo y se convierta en parte de la agenda informativa nacional. Para la manera vertical y antidemocrática en que el MAS maneja a sus asambleístas resultaba más conveniente saldar el debate el lunes imponiendo la sede del TSE en La Paz (que al final eso mismo hicieron la tarde del martes), pero el MAS declaró un "cuarto intermedio" que permitió que la polémica sobre la sede se instale fuera del Legislativo, en la opinión pública.

4. Imponer, fuera de tiempo y con el problema ya hecho público, la permanencia de la sede del TSE en La Paz. Sólo hay una cosa peor que forzar una decisión, sin consenso interno y luego de una bullanguera pelea al interior del MAS. Y es forzar una decisión, después de que el escándalo interno es público, cuando el país entero está mirando lo que vas a hacer y cuando ya asumió posición.

Pero tanto lo de Cifuentes como lo de Delgado son la expresión objetiva de una crisis estructural y cíclica dentro de las organizaciones políticas nacionales. Se hace difícil gobernar y mantener la cohesión entre una pluralidad de actores políticos cuando es tiempo de vacas flacas.

Ahora hay un par de cosas que el país sabe con certeza del MAS y que antes no pasaban de rumores de la oposición, gravitando dentro la órbita del beneficio de la duda:

  • Que no existe independencia del Poder Legislativo y que las leyes las impone el Poder Ejecutivo. Que rara vez se toman ya la molestia de al menos socializar y consensuar el contenido de las leyes con sus legisladores.
  • Qué el MAS no es la estructura monolítica que aparenta y que sus legisladores no son la recua de ovinos que todos presumen, pues incidentalmente alguno responde al mandato y la agenda recibida de sus electores, aunque esto le signifique debatir y votar a contrapelo de la línea partidaria.
  • Que la tesis de la "representatividad absoluta" del MAS es un mito y que el MAS legisla para si mismo, antes que para sus colectivos y corporaciones. Que muchas veces hay conflicto de intereses entre la línea partidaria y la agenda social; que las directivas partidarias desplazan con frecuencia a las agendas regionales y las demandas sociales, poniendo en conflicto a sus representantes territoriales, electos para garantizar esas demandas ante el Estado.
  • Que la pretensión del "Estado absoluto" es una apariencia y que los asambleístas del MAS no son ni cautivos ni rehenes del "Gran Hermano". Que conforme la imposición del Ejecutivo se hace una constante, también el ejercicio de la soberanía y legitimidad individual de sus asambleístas se harán cotidianos. Su margen de maniobra va desde el disenso público hasta la renuncia a las jefaturas políticas.
  • Que la supuesta eficacia legislativa y mediática del MAS son otro mito. Que los oficialistas tienen poco oficio para resolver crisis legislativas y mucho menos oficio para evitar que las crisis legislativas mal resueltas se filtren y se conviertan en crisis de opinión pública.
El MAS es de carne y hueso. Su "sobrenatural" capacidad para manejar crisis y su maestría para legitimarse en los momentos de mayor tensión social eran apenas el reflejo de una situación de bonanza económica sin precedentes, en que al precio ventajosos del gas y de los metales, se sumó el patrocinio del chavismo.

Hoy, la crisis económica estatal, contraé incremento del desempleo y la pobreza; la desocupación y la pobreza contraen incremento de la criminalidad, que ahora no sólo se expresa en la delincuencia callejera, sino en la migración de comunidades enteras hacia el ejercicio organizado de actividades económicas delictivas como el narcotráfico y el contrabando.

La inseguridad estructural desafía al Estado y un Estado socavado desde dentro es incapaz de responder con contundencia a las criaturas del desgobierno y la ausencia de Estado.

Evo es humano. Las castañas queman sus manos y la benevolencia internacional con el idílico gobierno indígena se deteriora, conforme el país tiene menos recursos estratégicos que ofrecer y conforme el protectorado chavista se debilita en su propio intento de perpetuarse.

viernes, 22 de enero de 2010

Evo: Del síndrome de Luis XVI al de Enrique VIII




Mientras los símbolos patrios son extirpados del Congreso de la República "en vivo y directo" y sepultados en las bóvedas del Banco Central de Bolivia, se me ocurre tratar de recordar cuántos autócratas con escasa instrucción y gran delirio de poder habrán precedido el paso por la historia de Evo Morales, pretendiendo - al igual que él - que su sola llegada bastaría para alterar el curso de la humanidad.

¿Cuántos habrá habido, encumbrados por la propaganda y la sed de progreso de sus pueblos, que creyeron que sus tropelías ególatras sobrevivirían a su breve existencia? Incontables, de seguro; demasiado trágicos todos ellos y demasiado pobre su legado como para rememorar sus nombres.

Era de temerse. Luego de ser elegido en 2005 Presidente de la República, con poco más de la mitad de los votos, Evo Morales no tardó nada en declarar "Patrimonio Histórico de Bolivia" su lugar de nacimiento ¿Por qué debería extrañarnos que tras su reelección le cambie el nombre a la Plaza Murillo, o que arranque los símbolos de esa República y esa democracia que le precedieron, permitiéndole llegar a ser gobernante?

Está claro que la adulonería de los cortesanos tiene tierra fértil en la ignorancia de los gobernantes. Durante su primera gestión de gobierno, los jenízaros de la derecha más deleznable (Quintana, San Miguel y Ballivián) convencieron a Morales de que debía emular a Luis XVI. Y hoy, empezando su segundo mandato, lo han convencido de personificar a Enrique VIII.

Del despropósito de aniquilar la independencia de poderes para instaurar una autocracia, han llevado a Morales al absurdo de hacerse ungir "líder espiritual" del mundo andino, hay paralelos innegables con las manías de los dos autócratas europeos. Ayer proclamaba "el Estado soy yo" y hoy es ungido "monarca y padre de la Iglesia". Para quien pretende ser un "socialista del siglo XXI, Morales no podría haber elegido personificar paralelo más grotesco con las actitudes absolutistas más emblemáticas del viejo mundo.

Pero Evo es apenas un mal actor; el guión de su macabra representación lo escribe otro. Alguien que sabe que derruyendo símbolos, enterrando enseñas y arrancando bustos no se logra destruir la cultura republicana y el arraigo democrático de una sociedad; igual que sabe que no bastarán harapos de caito y rituales andinos para disfrazar de gobierno popular a esta caricatura imperialista de nuevo cuño.

Por eso, lo urgente era desaparecer la referencia objetiva de cualquier alternativa de país, persiguiendo hasta el encierro o el exilio a su Némesis; proscribir y borrar de la memoria colectiva el paso de Akenathon, para luego perseguir y encerrar a cualquier Tomás Moro. Sólo así podía garantizarse que las ceremonias de entronización de Evo pasaran como "místicas" y no fueran expuestas como el paso bufo de la Corte de los Milagros.

Pero claro, hoy no está más quién nos habría hecho hecho notar sin vacilar que "el rey camina sin traje" y, en ausencia de esa cuota de valor y sentido común, Evo puede caminar desnudo en su delirio imperial y aun convencer a las masas que anda vestido de "cambio".

Sólo Ramsés habrá estado más convencido de ser "la estrella de la mañana y de la noche", pero también sólo a él le reservó la historia el duro trámite de ver a Moisés retornar del exilio a sublevar a su pueblo contra la dictadura espiritual y militar de faraones con pies de barro.

En un estado históricamente híper presidencialista, las universidades públicas, las prefecturas, las municipalidades, fueron reductos naturales de la democracia.
La autocracia sometió esos reductos, pero otros surgieron. La consistencia ideológica, el confinamiento, el exilio, son nuestros nuevos reductos. Desde ahí resistimos, urdimos, aguardamos, la hora de dar de nuevo batalla, el tiempo de recuperar la democracia.

Compartir